Las reglas cambiaron.
En el último año, la AI entró en los algoritmos que deciden quién ve qué. Las plataformas ya no esperan a que configures a quién llegar: leen tu contenido y deciden solas a quién enseñarlo. Quien invierte en anuncios ha perdido buena parte del control, y lo que antes funcionaba hoy cuesta más y rinde menos.